sábado, 12 de julio de 2014

LAS CANAS, LOS CUERNOS Y EL DINERO NO SE PUEDEN TAPAR, SIEMPRE SALEN


Con ocasión del asunto de las incompatibilidades incurridas presuntamente por el Consejero del Gobex sr. Checa, me viene a la memoria lo escrito en el siglo XVI por Maquiavelo en su obra El Principe, libro a manera de tratado de buen gobierno dedicado a los Médici: “El juicio primero que se forma de un soberano y de su entendimiento se apoya en el examen de los hombres que le rodean”. Se lo recomiendo al sr.  Monago.

Clemente Checa aceptó públicamente que había errado y que dimitiría si era preciso después de hablar con Monago; posteriormente recibe un salvavidas del Consejo Consultivo presidido por el sr. Nevado, que acaba de protagonizar un intercambio de cargos con Checa, consistente en un informe que dictamina que no hubo incompatibilidad ¡¡EUREKA!! por lo que Checa se ve motivado políticamente para  envalentonarse  y dice que no dimitirá. Ante la petición de dimisión o cese de toda la oposición parlamentaria (Escobar dice que si el estuviera en el pellejo de Checa ya habría dimitido), el sr. Checa pide al anterior gobierno de la Junta extremeña que certifiquen que su labor remunerada como consultor o asesor era compatible, corroborando que en un contrato de consultoría de 2010 se admitió que informar cobrando a la Junta sobre financiación autonómica era una excepcionalidad de las contempladas; como no se corrobora en la amplitud y universalidad requerida por el sr. Checa, este dice que denunciará a Vara y Franco (Angel) por un presunto delito contra su honor e integridad………a lo que Vara ha respondido que le anima a denunciar para poder explicar la realidad de los hechos.

A propósito de presuntos atentados contra el honor e intimidad, leo hoy en las redes otro caso en el que un señor  ocupado en cargo representativo  ha colgado en su página de  Facebook, abierta y personal, una foto de unos pies, presuntamente los suyos y de algún familiar, con un comentario relativo al merecido descanso después de la jornada de trabajo, y que habiendo sido “compartida”  (una de las opciones libres y gratuitas permitidas) sin comentario alguno por otro usuario de la misma aplicación, denuncia ahora en dicha página personal el uso indebido y ¡político! de esas fotos privadas que el mismo hizo públicas……¿¿?? Esto es demencial y torticero, nos hartamos de colgar fotos y comentarios en las redes sociales, que ve todo el mundo, y luego nos hacemos los ofendidos porque el resto de los usuarios virales hagan uso de las opciones de las redes compartiendo o retuiteando; oiga, ¡privatice su página solo para sus amigos si no quiere que todo el mundo la vea, interprete y comente!

Volviendo al caso Checa, está en su derecho a denunciar, no solo a Vara y Franco (Angel), sino a todos los ciudadanos, incluidos los parlamentarios de la oposición, que creemos que siendo miembro del Consejo Consultivo (con sueldo de consejero) no podía acogerse a las excepciones contempladas en la Ley de Incompatibilidades para cobrar de manera adicional por informes, asesoramientos y dictámenes a gobiernos autonómicos, diputaciones, ayuntamientos, gabinetes jurídicos, despachos profesionales etc., pero eso no cambiará los hechos ocurridos, ni la percepción ciudadana generada de que hubo irregularidad administrativa y jurídica, doy por supuesto que no fiscal.

Mi consejo es que dimita, y luego ejerza las acciones que entienda oportunas para defender su honor y ética personal y profesional, pero téngase en cuenta que la Administración Autonómica extremeña no contempla en el sistema retributivo de los altos cargos ni de los empleados públicos el concepto de producción científica, literaria o artística,  que si existe en la UEX, institución en la que el dr. Checa es catedrático en la facultad de derecho.

Ayer me decían que “ni las canas, ni los cuernos ni el dinero se pueden ocultar, porque siempre salen”, es verdad, el dinero siempre deja huella, pero también recuerdo que al pedir informe jurídico hace unos años a un gran abogado del estado, me preguntó cuál era el sentido que yo quería que le diera, ya que la ley siempre era interpretable según él.